miércoles, 3 de julio de 2013

La sudaca y el parisino

Si no la conocés apostás un millón de dólares a que algún jugador en la cancha le está faltando. Pero yo, conociéndola, te puedo afirmar que no está loca, ESTÁ ENAMORADA.

Enamorada de verdad, enamorada de esas que se les cae la baba cuando hablan de él o muestran una foto, enamoradas de las que se pasan horas en Skype, enamorada de las que viven el horario europeo estando en latinoamérica, enamorada al punto de mantener una relación a 11.063km equivalentes a quince horas y media  de vuelo al taco desde Ezeiza a Charles de Gaulle sin contar el tiempo que te hacen perder en migraciones y aduana.

El no habla español, ella intenta un francés desganado. Ella un excelente inglés, el un pésimo franglés, que de lo único que le va a servir en su vida es para poder comunicarse con ella.

El choque de culturas (no tan diferentes, pero diferentes al fin) es lo que de vez en cuando los obliga a discutir como para romper un poco con la rutina de extrañarse sin parar y sin solución.

El, un finísimo parisino rubio con chupines y ojos claros.
Ella, una finísima sudaca morocha y con zapatos con tachas.

A punto de iniciar su proyecto de vida, ella planea dejar todo en Argentina y volar en busca del amor y la paz de tener a la persona que ama a su lado todos los días, no deja de pensar lo feliz que va a ser al despertarse todos los días al lado de el. 
Deja todo en la ciudad por ir a conquistar la enorme Francia repartiendo besos es todas las esquinas.

Mis mejores deseos de éxitos a mi amiga desde jardín, a la que voy a extrañar muchísimo pero no voy a dejar de aplaudirla nunca. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario